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Antropología Guarani: El valor de la palabra

Introducción

Desde el mes de setiembre de 2004 -a partir de la intención del Ministerio de Educación de introducir en la Lengua Guarani una cantidad innecesaria y peligrosa de expresiones castellanas gua’u “guaranizadas”, que conducirían a nuestro avañe’ë hacia una degeneración crónica, con el fin de sustituirlo a corto tiempo por el jehe’a, que no es otra cosa que la más fehaciente manifestación de nuestra pereza mental y de nuestra mediocridad cultural- desde ese momento, me dediqué particularmente -y a pedido de algunos Coordinadores- a recorrer varios distritos del país, así por ejemplo: Itaugua, Fernando de la Mora, San Juan Bautista, Aregua, Villarrica, Ka’aguasu, Ciudad del Este, Arroyos y Esteros, Tovatï, Eusebio Ayala, San Lorenzo, Edelira y Encarnación procurando explicar el inminente peligro que corría nuestra Lengua Guarani si el MEC llegase a aplicar esa nuevo propuesta de Educación-Bilingüe (Castellano-Jehe’a).

Grande y feliz fue mi sorpresa al constatar -en cada encuentro- la firme decisión de los docentes de Lengua Guarani de no aplicar dicho nuevo modelo, elaborado por el MEC en forma inconsulta y sobretodo arriesgando la vida de nuestro avañe’ë. En cada lugar que visité pude sentir el rechazo absoluto al proyecto ministerial, como asimismo la inocultable desazón de numerosos colegas, padres de familia y estudiantes ante la publicación de tantos libros escritos en el pobre y deforme jehe’a, perjudicando de esa manera el correcto aprendizaje del Guarani. Fue así que en todas esas comunidades, en forma libre y espontánea, los participantes de estas jornadas suscribieron categóricos pronunciamientos de rechazo a la nueva propuesta de Educación Bilingüe del MEC. Y a tanto llegó el rechazo y el malestar que, en una jornada realizada en Guarani Róga, una docente del ATENEO residente en Mbujapey, me entregó una copia de la resolución de la Junta Municipal de ese Distrito que prohibía la implementación del jehe’a en el Municipio y rechazaba el proyecto del MEC. La copia traía adjuntada una larga nómina de vecinos con sus respectivas firmas, que se adherían firmemente a la resolución Municipal y se oponían a la aplicación del jehe’a en la educación.

Sin embargo, la impresión más fuerte me tocó experimentar en el transcurso de una jornada realizada en Asunción, dirigida a Maestros Indígenas, que preocupados por el mismo tema, solicitaron mi concurso para facilitarles las explicaciones del caso.

Desarrollo

Ante la solicitud de exponer a los Maestros y Líderes Indígenas la situación del Guarani en el contexto de la nueva propuesta de Educación Bilingüe del MEC, me hice presente en la jornada. Con la mayor objetividad posible les expuse la situación. A medida que hacía los comentarios y proyectaba las transparencias observaba en sus rostros cierta tristeza y la sensación de preocupación. De cuando en cuando hacían ciertos comentarios en voz baja, entre ellos. En el grupo pude reconocer a tres indígenas Mbya Guarani, con quienes 20 años atrás, tuve la ocasión de compartir experiencias en sus comunidades, ubicadas hacia San Pedro y Ka’aguasu.

Al terminar mi exposición, salimos a un receso; y fue el momento en que nos saludamos y conversamos recordando viejos tiempos. Nuestra alegría fue grande porque nos encontrabamos después de mucho tiempo. Lentamente la conversación fue centrándose en el tema que les preocupaba: la nueva propuesta de Educación Bilingüe del MEC. Llegó un momento, en que uno de los Maestros Indígenas me dijo: “Mba’éiko pejapo peë jurua Guarani ñe’ëre. Peë niko pehekýi orehegui upe ore ñe’ë ha pemongy’a orehegui. Peipuru Guarani peporoja’o hagua, pejoja’o hagua, péicha pemongy’a. Péva ndaha’evéima Guarani. Oréniko romomba’eguasu ko’ágaite peve upe ore ñe’ë, ore ojoapytépe. Guarani niko hekokatu ha hekopotï. Ko’ága -peë pembyaihaguére Guarani- umi ñande’ÿva -oikuaaporä’ÿre avei- ombojáta orerehe ha he’íta hikuái orerehe ore orejuruky’aha ha ore orerekomaräha”.

Mientrás él hablaba yo lo observaba y casi podía sentir el dolor que él sentía al reflexionar sobre el Guarani. A la vez, él se sentía impotente y rabioso. Le dolía en el alma las agresiones que históricamente cometimos -los paraguayos o jurua- contra el Guarani; a las que hoy se sumaban, según sus expresiones, estas aberraciones que el MEC propone como Guarani.

Cuando volví a casa me puse a meditar en aquellas sentidas y sabias palabras de Lider y Maestro Indígena, recordando que para ellos la palabra es sagrada; por consiguiente, con profundo valor religioso; concepto éste desconocido por nosotros o no usual entre nosotros actualmente. Ellos -a través de la palabra- solo pueden decir la verdad. Por eso, cuando le ponían o le ponen el nombre a un lugar no mienten ni imaginan sino que estampan mediante la palabra las características más exactas del sitio, así: Suruvi’y, Ka’arëndy, Jaguaretekua, Yvyhündy o Jukyty. Por otro lado, la palabra solamente se pronuncia cuando es absolutamente necesario. El ñe’ëngatu o orador es aquel que tiene el “don de la palabra”; en otros términos, es el “virtuoso de la palabra”.

Precisamente, Cadogan en su Ayvu Rapyta nos da clara evidencia del valor de la palabra, ya que después que Ñande Ru Papa Tenonde asumió la forma humana “de la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora, Nuestro Padre El Primero concibió el origen del lenguaje humano. De la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora, creó nuestro Padre el fundamento del lenguaje humano (la palabra) e hizo que formara parte de su propia divinidad. Antes de existir la tierra, en medio de las tinieblas primigenias, antes de tenerse conocimiento de las cosas creó aquello que sería el fundamento del lenguaje humano e hizo el verdadero Primer Padre que formara parte de su propia divinidad”. Por eso que la palabra es sagrada, porque la palabra es Dios y Dios es la palabra. Por consiguiente, en cada palabra se manifiesta Ñande Ru Papa Tenonde y no cualquier cosa. Esta también es la explicación de porque son poco habladores. Cosa que mucha gente no Guarani mal interpreta al no conocer su cultura. Lastimosamente, hasta hoy, en forma despectiva y haciendo alusión al indígena Guarani, tratamos de ava a aquella persona tímida y “maleducada”. Nada más lejos de la verdad, en realidad los indígenas no hablan sencillamente porque respetan la palabra. Eso no significa que ellos sean maleducados, malos o poco sociables. Forma parte de su ñande reko.

Precisamente, una anécdota que suelo contar -y que ocurrió 20 años atrás con uno de los Maestros presentes en la jornada, cuando eso era Mburuvicha de su comunidad- es aquella en la cual, después de mucho insistir y sobretodo de habernos ganado su confianza, un día nos invitaron a participar de un no’övusu o asamblea de líderes o Mburuvicha, una especie de cumbre presidencial, donde se suelen tratar cuestiones de interés general. Es un encuentro privado, sólo reservado a ellos. Llegamos al sitio, en la zona de Guajayvi (San Pedro) y nos ubicaron a más o menos 15 metros del opy o sitio de la reunión. Fuimos advertidos de que no debíamos acercarnos más y también se nos dejó clara constancia de que el sólo hecho de participar como observadores, debía ser un considerado por nosotros como un privilegio especial que ellos nos concedían. Yendo al caso concreto, recuerdo que los líderes llegaban de grandes distancias (15, 30, 50 y más kilómetros) para aquel no’övusu. Estuvieron 11 en total. Nadie nos explicó cómo se avisaban para participar de estos encuentros ni porqué las reuniones se realizaban precisamente en dicho lugar. En fín, el primer día, un martes, se sentaron en unos apyka puku jere acompañados de sus mujeres y debidamente ataviados. Estuvieron todo el día sin decirse una sola palabra, absolutamente nada. Se levantaron del sitio solamente para comer o para cumplir sus necesidades. El día siguiente ocurrió lo mismo. Y el tercer día, como a la mediatarde, uno de ellos -el inspirado- se puso de pie y solamente pronunció tres palabras: “ko’ága ñañemityva’erä avati”. Después de escucharlo, todos se pusieron de pie, se saludaron y retornaron a sus respectivas comunidades. Se reunieron tres días únicamente para escuchar tres palabras, palabras sagradas; o sea, la manifestación de Ñande Ru Papa Tenonde, al decir de Cadogan.

Por otra parte, al ser capaces de concebir el Ñe’ëngatu o palabras perfectas, podemos deducir que también interpretan lo que es la perfección o la plenitud, resumida en la raíz katu o ngatu. El concepto de la perfección es algo que les apasiona. Es su razón de ser. No olvidemos que en el Alto Parana y Kanindeju viven los Ava Guarani o Avakatu o Avakatuete (donde ete es superlativo), es decir, personas perfectas o plenas. Debemos considerar que ellos se autedenominan de esa manera, y no aceptan la denominación de Ava Chiripa, nombre con el cual se los bautizó -desde afuera- a raíz de las especulaciones de algunos antropólogos. Resulta claro que ellos no vienen a especular con aquello de que somos perfectibles o que debemos vivir procurando el camino de la perfección. Es por ello también que los Avakatu o Ava Guarani están obligados moral y éticamente a practicar lo correcto, el error solo puede ser una casualidad.

De esto último se desprende la tradición antigua del tera’o o el cambio de nombre. Antes debemos convenir que para el indígena todo está en el nombre. El nombre es lo máximo, es la persona. Por eso cuando cometen alguna imperfección -que no debe ser reiterativa o cotidiana- la tendencia social les obliga a -en una ceremonia- sacarse el nombre con el cual cometieron la imperfección, y ponerse uno nuevo, sin manchas, que le garantice nuevamente su condición de avakatu. Basado en este acontecimiento, Decoud Larrosa optó por la palabra tero (tera’o) para nominar al sustantivo en Guarani, refiriéndose al sustantivo como la palabra esencial; que al igual que el nombre en los indígenas, es la esencia de la persona; es decir, el nombre es la persona misma.

Estas reflexiones sobre el valor de la palabra Guarani entre sus verdaderos dueños: los indígenas, nos pueden ayudar a visualizar mas claramente el porqué es necesario cuidar la lexicología de nuestro avañe’ë y no caer en el disparate que -en nombre del Guarani- el Ministerio de Educación presenta en su nueva propuesta de Educación Bilingüe. Creo que ahora resultará facil deducir el gravísimo daño que se le haría a nuestro avañe’ë de prosperar el despropósito del MEC.

Tenemos que procurar observar a la Lengua Guarani desde la perspectiva -desde adentro- de la Cultura Guarani, caso contrario solo colaborariamos en su lenta y progresiva degeneración, y a algo peor e imperdonable, su paulatina desaparición.

Hoy, que mucha gente estudia y manifiesta su aprecio hacia el Guarani, debemos redoblar esfuerzos para fortalecer su promoción y difusión correcta y científica. De todas maneras, creo que el Guarani hoy está fuerte y rejuvenecido, no solo en nuestro país, sino que inclusive forma parte del interés de grandes y prestigiosas universidades y centros de investigación del mundo; asimismo, ya ganó varios sitios en internet, que hoy día es una herramienta poderosa para la promoción y el fortalecimiento de la cultura a nivel universal.

Finalizo está reflexión recordando las expresiones del Maestro Indígena, al referirse al supuesto Guarani-paraguayo o jehe’a (mal llamado jopara) -que no es otra cosa que la fiel demostración de nuestra pereza lingüística e intelectual y la excusa para continuar sumidos en la ignorancia, la pobreza y la miseria. El había dicho: “Mba’éiko pejapo peë jurua Guarani ñe’ëre. Peë niko pehekýi orehegui upe ore ñe’ë ha pemongy’a orehegui. Peipuru Guarani peporoja’o hagua, pejoja’o hagua, péicha pemongy’a. Péva ndaha’evéima Guarani. Oréniko romomba’eguasu ko’ágaite peve upe ore ñe’ë, ore ojoapytépe. Guarani niko hekokatu ha hekopotï”.

 

Conclusión